La Salud de las Cuidadoras Informales

La salud: principal problema de las cuidadoras

El asumir el papel de cuidador es una importante fuente de estrés, lo que ocasiona problemas de salud. Las cuidadoras tienen mayor  riesgo de padecer diversos problemas físicos, así como importantes alteraciones emocionales.

En la mayoría de los casos la dependencia suele ser una situación crónica, que implica directamente al cuidador, el cual debe hacerse cargo del enfermo de por vida o, en el mejor de los casos, combinar el cuidado con algún recurso de carácter formal que le sirva de respiro (Garcés et al., 2010).

Paciente y cuidador deben afrontar diariamente nuevas demandas sociales, físicas y psicológicas. Lo que conlleva la puesta en marcha de forma constante de recursos para poder hacer frente a las mismas. Como consecuencia aumentan notablemente los niveles de estrés.

El cuidado de un familiar dependiente puede traer consigo conflictos en el seno de la familia, por desacuerdos en la atención e implicación de los familiares.

De la misma manera, se producen cambios emocionales, porque los cuidadores se ven expuestos a un buen número de emociones y sentimientos:

  • Algunos positivos, como los sentimientos de satisfacción por contribuir al bienestar de un ser querido
  • Pero otros negativos, como la sensación de impotencia, sentimientos de culpabilidad, rechazo hacia la persona dependiente, soledad…

Frecuentemente, el cuidado prolongado de un familiar dependiente termina afectando de forma negativa a la salud de los cuidadores, porque es una actividad que provoca un gran desgaste.

Esta pérdida de salud del cuidador viene dada también porque, al tener a cargo a una persona dependiente, disminuye el número de actividades sociales y de ocio que realizaban anteriormente, lo que puede producir sentimientos de aislamiento y soledad.

¿Qué podemos hacer para evitar estas situaciones de estrés y desgaste?

Si somos cuidadores debemos ser conscientes de que la situación que se nos plantea puede prolongarse durante años.

Si necesitamos ayuda debemos pedirla cuanto antes, sin esperar a que los demás lo adivinen. Hay que expresar de forma clara y concreta el tipo de ayuda que necesitamos.

Pedir ayuda no es signo de debilidad, sino una forma excelente de cuidar de nuestro familiar y de nosotros mismos.

Es importante dejarse ayudar y enseñar por otros familiares, instituciones, o asociaciones.

Nuestra ayuda no es la única, ni tiene por qué ser la mejor.

De esta forma, además de evitar conflictos familiares, se consigue más fácilmente que los demás colaboren con nosotros en el cuidado. Agradecer el apoyo recibido facilitará la continuidad de la ayuda.

La responsabilidad de cuidar a un familiar no tiene por qué ser exclusivamente del cuidador.

 

Vital Ayuda

Desde Vital Ayuda le ayudamos a gestionar la compleja situación en la que se encuentran los cuidadores principales, prestamos apoyo psicológico y toda la ayuda externa que puede requerir un cuidador informal.

Buscamos las mejores soluciones para cada familia evitando y/o solucionando los conflictos familiares que se pueden dar en estos casos.

 

Si tiene dudas o preguntas y o quieres que te ayudamos en todo lo relacionado con los cuidados, no olvides CONTACTAR con nosotros.

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